jueves, 8 de diciembre de 2011

El diseño como apostolado

Hace algún tiempo le dije a uno de mis estudiantes del CUEM, uno de los más entusiastas y enfocados,  que el diseño acaba llevándose como si fuera un apostolado.
Podría ser un comentario aventurado, exagerado o fuera de lugar; sin embargo, después de haber vivido todas las transiciones, en la forma de hacer diseño, durante los últimos 20 años puedo decir que esta profesión acaba ejerciéndose de tiempo completo, se este o no se este trabajando.
Y entonces es inevitable hacer un análisis semiótico, del entorno que habitamos, solo por deporte. Hasta que acaba convirtiéndose en hábito cotidiano que permite entender y comprender al compañero de viaje molesto al ser invadido su espacio vital en la "pesera" de las mañanas rumbo al trabajo.
-¿ Tendrá alguna relación el termino "pesera" utilizado en México para nombrar esas camionetas (antiguamente se usaban Combis  Volks Wagen para esta tarea) en donde se viaja enlatado como sardina?

Y de pronto todo gira en torno al diseño y podemos sentirnos orgullosos de estar en el ranking de las profesiones mejor pagadas según Yahoo, aunque la realidad sea muy diferente. Y entonces ya no importa si es cierto lo que dice Yahoo o no, respecto al Diseño Industrial, lo importante es diseñar, ser protagonista, participar en ese proyecto importante. Y de pronto todos los proyectos son importántes, y puedes sentir satisfacción por haber diseñado las oficinas de Costco, o la habitación de tareas de los hijos de un magnate mexicano, o los pellones para decorar el salón de clases de la profesora de ingles (que por cierto podría ser tu esposa como en mi caso).
Lo importante es diseñar; dejar esa huella, aunque sea breve, y sentir la satisfacción de estar creando.

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